En el contexto actual, los albergues transitorios en Argentina atraviesan una caída en el consumo general, lo que llevó al sector a implementar nuevas estrategias para sostener la actividad. Con cerca de 500 establecimientos en todo el país, los operadores buscan adaptarse al menor poder adquisitivo mediante promociones, ajustes en los servicios y cambios en la dinámica comercial.
El presidente de la Federación Argentina de Alojamientos por Hora (FADAPH), José Manuel Capelo, señaló que, si bien el contexto económico impacta, la actividad se mantiene: “el sector está bien, con intención de consumo por parte de la gente”. En ese sentido, explicó que los costos de mano de obra y servicios aumentaron considerablemente, por lo que los establecimientos optaron por reducir márgenes de rentabilidad para conservar su clientela.
En cuanto a los precios, un turno promedio ronda los 30 mil pesos, mientras que el pernocte implica un recargo de entre el 10% y el 20%, dependiendo de la categoría y los servicios ofrecidos.
Cambios en los hábitos de consumo
Uno de los principales ajustes se observa en el uso de servicios adicionales. Capelo indicó que hubo una baja en el consumo de extras como el servicio de habitación o el bar: “Seguramente hay un menor consumo en lo que es servicio de habitación, lo que es servicio de bar”, atribuyendo esta tendencia a la situación económica de los usuarios. No obstante, aclaró que históricamente estos ingresos fueron complementarios y no determinantes para la actividad.
Respecto a la duración de los turnos, el esquema general se mantiene sin grandes modificaciones. “Es una estructura que se mantiene de un horario de entre dos y tres horas”, precisó, aunque en algunos casos existen opciones más breves según la ubicación.
Otro cambio reciente es la mayor presencia de clientes que llevan su propia comida o bebida. El titular de FADAPH confirmó esta tendencia: “Hay que reconocer que la situación de lo que es delivery ha crecido en todos los aspectos de la vida cotidiana. Es común que alguien venga con su comida que ha comprado en su lugar preferido”. Si bien no es una práctica masiva, muchos establecimientos permiten el ingreso de alimentos o el formato take away.
Promociones para sostener la demanda
Frente a este escenario, el sector reforzó las estrategias comerciales con descuentos específicos. “Siempre hay promociones vigentes. Depende de cada lugar. Lo que más está vigente a veces son descuentos para un determinado rango etario, para gente más joven o para días especiales, como el día del cumpleaños o día del aniversario”, explicó Capelo.
En particular, los beneficios suelen estar dirigidos a personas de entre 18 y 22 años, un segmento con menor capacidad de gasto. Además, los descuentos varían según el nivel de ocupación: los días con menor demanda suelen ofrecer tarifas más accesibles, mientras que fechas especiales permiten obtener bonificaciones adicionales.
Un cambio en el perfil de los clientes
El sector también registra transformaciones generacionales. Según Capelo, los jóvenes recurren menos a los albergues debido a cambios culturales y familiares. “Los jóvenes pueden incorporar en sus propias casas, algo que cuando yo era joven era casi impensado”, afirmó.
En contrapartida, creció con fuerza el segmento de adultos mayores. “La vida sexual se ha prolongado, y también buscan un lugar para tener un momento de intimidad sin el ruido de los chicos o el resto de la familia”, describió, en referencia a personas de entre 50 y 75 años.
De este modo, los albergues transitorios en Argentina reconfiguran su funcionamiento frente a la coyuntura económica: menos consumo en servicios adicionales, más promociones y un perfil de clientes en transformación, en un contexto donde la demanda sigue activa, aunque con cambios en los hábitos y prioridades.



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