Un mediodía de caos y extrema tensión se vivió en el microcentro de Rosario. Lo que comenzó como un asalto bajo la modalidad de «motochorros» terminó con un joven peatón herido, una persecución civil y los delincuentes hospitalizados tras ser interceptados por un grupo de personas que circulaba por la zona.
El hecho se desencadenó en la intersección de San Martín y Catamarca. Allí, dos hombres a bordo de una motocicleta rompieron el cristal de un automóvil conducido por Javier, un empresario vinculado a la salud deportiva. Tras un breve forcejeo, los malvivientes lograron sustraerle un maletín que contenía documentación, chequeras y una suma cercana a los 400 mil pesos.
«Sentí que me explotaba el vidrio. Forcejeamos y me sacaron el maletín de las manos», relató la víctima. Javier intentó perseguirlos inicialmente en su vehículo y luego a pie, cuando un camión de reparto le bloqueó el paso en medio del congestionado tránsito céntrico.
La huida de los delincuentes terminó de forma abrupta en calle Mitre. En su carrera desesperada, la moto embistió a un joven que cruzaba la calle, quien quedó tendido sobre la ochava con diversas heridas.
Ante el impacto, la indignación de los testigos fue inmediata. Decenas de personas que transitaban por la concurrida zona intervinieron para evitar que los ladrones escaparan. En medio de un clima de gran violencia, los delincuentes fueron reducidos y golpeados por los transeúntes hasta la llegada de los móviles policiales y las ambulancias.
Javier, la víctima del asalto, logró recobrar el maletín que contenía las chequeras y la suma de aproximadamente 400 mil pesos, tras la rápida intervención de los testigos que impidieron la huida de los malvivientes.
Por su parte, el joven que resultó embestido mientras cruzaba la calle Mitre recibió asistencia inmediata en el lugar. Debido a las lesiones sufridas por el impacto de la motocicleta, fue trasladado en una ambulancia del servicio de emergencias a un centro de salud cercano, donde permanece bajo observación para evaluar la gravedad de sus heridas.
En cuanto a los delincuentes, ambos sufrieron politraumatismos como consecuencia de la caída y la posterior reacción de los transeúntes. El conductor de la moto se llevó la peor parte, terminando con una fractura en una de sus manos, por lo que ambos debieron ser derivados a un hospital bajo estricta custodia policial.
El empresario asaltado sospecha que no fue un ataque al voleo: «Es imposible que hayan visto el maletín porque tengo vidrios polarizados. Para mí me marcaron cuando salí de la cochera en la cortada Ricardone», concluyó.



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