Tras su viaje a España, el presidente Javier Milei participará de la cumbre de los jefes de Estado que integran el Mercosur, la cual se realizará entre este lunes 29 y martes 30 de junio en Asunción, Paraguay. El canciller paraguayo, Rubén Ramírez, confirmó el jueves pasado la presencia de siete mandatarios; cinco miembros del bloque, más el presidente chileno José Antonio Kast y el ecuatoriano Daniel Noboa. El encuentro tendrá lugar en el marco de una serie de tensiones políticas sin resolver que amenazan con opacar los avances del bloque.
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La agenda oficial incluye los avances del tratado con la Unión Europea (UE), las negociaciones con Japón para un Acuerdo de Asociación Económica -anunciadas por el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la primera ministra japonesa Sanae Takaichi durante el reciente G7 en Francia- y los avances con Canadá y Singapur. La posible reincorporación de Venezuela, suspendida del bloque regional, no figura en esa lista, pero es una discusión que circulaba por lo bajo en los pasillos diplomáticos, por lo menos hasta los trágicos terremotos que sacudieron a Caracas y sus alrededores.
El foco de tensión más relevante siguen siendo las diferencias ideológicas y políticas entre Milei y Lula da Silva. Según se informó, el gobierno brasileño espera que Argentina aproveche la cumbre para aclarar los alcances del acuerdo comercial que se firmó con Washington en febrero (con eliminación de aranceles para 1.675 productos), ante el temor de que pueda generar “distorsiones” en el bloque.
A esta tensión se suma el pedido formal del país para ingresar al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP). La iniciativa de la Cancillería argentina genera un fuerte impacto geopolítico, ya que colocaría al país en el mismo espacio comercial que el Reino Unido. Como respuesta táctica, Brasil anunció la intención de negociar un acuerdo conjunto entre el Mercosur y Japón. Con esta maniobra, Lula busca frenar las intenciones de apertura individual de Argentina y Uruguay.


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