A seis años del crimen de Fernando Báez Sosa, uno de los condenados, Lucas Pertossi, habló desde la cárcel y dio su versión sobre lo ocurrido aquella madrugada en Villa Gesell, donde el joven fue asesinado a la salida de un boliche.
Pertossi, condenado a 15 años de prisión, aseguró: “Me arrepiento de no haber hecho nada para evitar que haya pasado lo que pasó”, y negó que hubiera existido un plan previo para atacar a la víctima. Según relató, todo se dio en un contexto confuso dentro y fuera del local bailable, donde, según su versión, hubo forcejeos con personal de seguridad y luego una escalada de tensión en la calle.
El joven reconstruyó que esa noche habían cenado juntos y luego salido a bailar. Dentro del boliche, dijo que presenció un altercado cuando intentaban sacar a algunos de sus amigos, lo que generó discusiones. En ese contexto, afirmó que decidió grabar con su celular “por si pasaba algo grave”, ya que temía que golpearan a integrantes de su grupo.
Sobre el momento en la vía pública, sostuvo que no vio el ataque contra Báez Sosa: “Nunca vi a Thomsen ni a Fernando. Escuchaba gritos, mucho quilombo. Fue un segundo que pasó todo”, y agregó: “No me di cuenta de la situación como para decir ‘paren’”.
También describió una intervención puntual en medio de la pelea: contó que le dio “una o dos patadas” a otro joven, pero aclaró que fue para que soltara a un amigo y no con intención de lastimar.
El mensaje “caducó”
Uno de los puntos más sensibles de su declaración fue la explicación sobre el mensaje que envió aquella madrugada. Sobre esa frase, dijo: “No me acordaba, no podía creer por qué me referí de esa manera”, en referencia a “caducó”.
Aseguró que en ese momento estaba “en shock” y que no dimensionó lo que había ocurrido ni el significado de sus palabras.
Ese mensaje había sido enviado minutos después del ataque, en un contexto en el que el grupo intentaba reencontrarse, y quedó como uno de los elementos más impactantes de la causa.
Críticas a la defensa
En otro tramo de la entrevista, Pertossi cuestionó la estrategia durante el juicio y afirmó que se sintió “mal defendido”. También sostuvo que quería declarar desde el inicio para dar su versión de los hechos, pero que sus abogados le indicaron que no era necesario.
Además, planteó que no todos los imputados tuvieron el mismo grado de participación: “La estrategia fue todos juntos en bloque y no todos hicimos lo mismo ni tuvimos la misma participación”.
Las declaraciones vuelven a poner en el centro del debate uno de los casos más conmocionantes de los últimos años en Argentina, con una versión que intenta despegar responsabilidades individuales dentro de un hecho que tuvo fuerte impacto social y judicial.



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