Durante mucho tiempo casi nadie se preguntó qué lugar habían ocupado las mujeres en la Guerra de Malvinas. La historia oficial se escribió centrada en los soldados, en los mandos militares, en las batallas y en los nombres que el país aprendió a recordar. Pero hubo otras protagonistas.
Hubo mujeres que estuvieron, que asistieron, que cuidaron, que sostuvieron, que vieron el horror de cerca y que durante décadas quedaron invisibilizadas. Esa ausencia empezó a romperse cuando la investigadora, docente, periodista y escritora Alicia Panero decidió buscar lo que nadie estaba mirando.
La investigación que empezó con una foto
Panero, recientemente jubilada, desarrolló una extensa trayectoria como profesora de Historia, docente, investigadora en la Subsecretaría de Ciencia y Técnica y en la Universidad de la Defensa Nacional, además del Instituto Universitario Aeronáutico de Córdoba. Pero hay algo que nunca hizo: quedarse quieta.
“Una colega me mandó una foto en 2014 y me dice: ‘¿Viste que hay mujeres que estuvieron en la guerra?’. Entonces me da un nombre, la busco en redes sociales, la contacto y ella me da otro nombre”, relató. Así empezó una búsqueda que con el tiempo se transformó en una reconstrucción histórica, política y humana de una parte silenciada de la guerra.
“Las mujeres invisibles”
Ese trabajo dio origen a su libro Las mujeres invisibles, donde reúne las historias de mujeres relacionadas con Malvinas que durante años fueron ignoradas por el relato dominante. “Silvia Barrera, por ejemplo, que fue instrumentadora quirúrgica, dio una charla por primera vez a los 32 años de Malvinas”, contó Panero.
La frase resume con crudeza una realidad: durante más de tres décadas, las mujeres que estuvieron vinculadas al conflicto prácticamente no tuvieron lugar en la memoria pública. Hubo un Estado que no las reconoció, una sociedad que no las nombró y una dictadura que, además, les impuso el silencio sobre lo que habían vivido. Muchas de ellas recién pudieron hablar mucho tiempo después. Cuando encontraron escucha. Cuando alguien las buscó.
Un reconocimiento tardío
Recién con el paso de los años comenzaron a aparecer algunos gestos de reparación: una medalla, una mención, un acto, una ley. Hoy, de manera oficial, 16 mujeres son reconocidas como veteranas de guerra de Malvinas.
Para Panero, esa invisibilización no fue casual ni exclusiva del caso argentino. “La invisibilización de las mujeres en los conflictos bélicos es algo común, lo podemos ver con las guerras actuales. En el caso de Malvinas no había un reconocimiento, a pesar de que éramos el único país de América Latina que tiene veteranas”, señaló.
Quiénes son las veteranas reconocidas
Las mujeres que hoy tienen reconocimiento legal como veteranas fueron, en su mayoría, enfermeras de la Fuerza Aérea, Ejército, Armada y Estado Mayor Conjunto, con formación y grado militar. Muchas de ellas estuvieron movilizadas en Comodoro Rivadavia, asistiendo a soldados heridos, recibiendo evacuados y cumpliendo funciones sanitarias y de contención en un contexto extremo.
A estas mujeres se las denomina “continentales”. Sin embargo, la situación de otras mujeres que también formaron parte del dispositivo de guerra sigue siendo motivo de discusión.
Las que estuvieron, pero siguen sin ser consideradas veteranas
Panero también pone el foco en otras mujeres que no fueron incluidas en el reconocimiento oficial: las enfermeras navales y aspirantes a enfermeras que atendieron a soldados en buques hospitales en Puerto Belgrano. Muchas de ellas eran muy jóvenes, con edades que iban de los 14 a los 19 años.
Pese a haber trabajado en plena emergencia bélica, no son consideradas veteranas por una cuestión estrictamente geográfica: sus buques no cruzaron el límite del paralelo establecido por la ley.
La ley y sus límites
Según la legislación argentina —Ley 23.848 y sus modificatorias— se considera veterano de guerra de Malvinas al personal de las Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad y civiles que participaron efectivamente en acciones bélicas dentro del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS) o que ingresaron en combate en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.
Eso deja afuera a quienes participaron del conflicto, pero no estuvieron dentro de ese recorte geográfico. Y además, como señala Panero, también deja expuesta otra dimensión: la propia ley sigue hablando en masculino, sin contemplar siquiera en su denominación el término “veterana”.
Las madres de Malvinas, otra historia olvidada
Pero la investigación de Panero no se detuvo solo en las veteranas. También puso la mirada en otro grupo históricamente relegado: las madres de los caídos en Malvinas.
“Somos un país donde tenemos las madres de todo, pero no hemos mirado a las madres de Malvinas, y esto tiene mucho que ver con la identidad”, explicó. Durante años, la investigadora también trabajó en procesos de identificación de soldados argentinos enterrados en las islas sin nombre o con errores en sus cruces. Y allí volvió a aparecer otra herida silenciosa.
“Las madres necesitaban un cierre. Y cuando eso sucedía, nos dimos cuenta de que empezaban a hablar de ellos de otra manera, desde una anécdota del colegio primario, podían volver a traerlos desde otro lado”, relató.
En ese contexto, recordó dos casos profundamente conmovedores: dos madres, una de Salta y otra de Santiago del Estero, lograron conocer la identidad definitiva de sus hijos caídos en Malvinas en mayo de un determinado año. Ambas murieron en junio, apenas semanas después.
Historias que todavía esperan reparación
La ausencia de reconocimiento también se expresa en los homenajes que faltan. Panero contó que un cura en Ezeiza decidió nombrar una plazoleta como “Madres de los soldados de Malvinas”, en un intento de visibilizar esas otras historias femeninas atravesadas por la guerra.
Porque si algo demuestra su trabajo es que sobran relatos de mujeres ligadas a Malvinas. Lo que faltó —y en muchos casos todavía falta— es escucha, memoria y reparación.
Las 16 mujeres reconocidas como veteranas de guerra
En virtud de la resolución 1438/12, se reconoció oficialmente la labor desempeñada durante el conflicto armado a las siguientes mujeres:
Pertenecientes al Ejército Argentino
- Susana Mazza
- Silvia Barrera
- María Marta Lemme
- Norma Etel Navarro
- María Cecilia Riccheri
- María Angélica Sendes
Pertenecientes a la Armada Argentina
- Mariana Florinda Soneira
- Marta Beatriz Giménez
- Graciela Liliana Gerónimo
- Doris Renee West
- Olga Graciela Cáceres
- Marcia Noemí Marchesotti
Perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina
- María Liliana Colino
Pertenecientes al Estado Mayor Conjunto
- Maureen Dolan
- Silvia Storey
- Cristina María Cormack
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Malvinas también fue de ellas
Durante décadas, la historia de Malvinas se contó casi siempre desde el mismo lugar. Pero la guerra también tuvo rostros femeninos. Mujeres que asistieron heridos, sostuvieron cuerpos y silencios, acompañaron el dolor, vivieron el miedo y quedaron durante años fuera del relato. Nombrarlas hoy no es un gesto menor. Es, también, una forma de reparar la memoria.



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