Francia volvió a vivir este martes 6 de octubre una jornada de protestas masivas encabezada por estudiantes secundarios, que reclaman al gobierno soluciones ante la falta de docentes y el deterioro de las aulas. Según el Ministerio del Interior, participaron unas 256.000 personas en todo el país, 56.000 de ellas en París. Las organizaciones convocantes elevaron la cifra a 450.000 manifestantes, con 100.000 en la capital.
En la ciudad de Estrasburgo, en el este del país, la policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a estudiantes y simpatizantes que se habían sumado a la movilización.
Un reclamo que nació en un liceo
La revuelta comenzó el 17 de septiembre en un liceo de las afueras de París y, en pocas semanas, se extendió por todo el territorio francés. Desde entonces, jóvenes de entre 15 y 18 años bloquearon cientos de liceos, los establecimientos donde se cursa el último ciclo de la secundaria.
Sus reclamos son concretos: que se reemplace a los profesores ausentes, que se revisen los horarios sobrecargados y que se reparen edificios que, según denuncian, no están preparados para soportar el aumento de las temperaturas.
Las marchas fueron convocadas por las organizaciones estudiantiles USL, Fage, Union étudiante y Unef, y contaron con el respaldo de padres, docentes y sindicatos como la CGT, el segundo con más afiliados del país.
Tensión entre el gobierno y los manifestantes
Las protestas estuvieron atravesadas por enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Tras dos semanas de movilizaciones que arrancaron en los suburbios más postergados de París, el gobierno desplegó unidades antidisturbios con el argumento de que el movimiento había derivado en violencia urbana.
El Ejecutivo rechazó las acusaciones de «represión policial», en medio de una fuerte polémica por denuncias de violencia contra menores. A su vez, el oficialismo y los partidos de derecha y extrema derecha apuntaron contra La Francia Insumisa (LFI), a la que acusan de buscar generar caos de cara a las elecciones presidenciales de 2027.
El líder de esa fuerza y candidato presidencial, Jean-Luc Mélenchon, participó de la jornada y definió la protesta como «el movimiento de juventud más poderoso que se haya visto en Francia en 50 años». Al saludar a un grupo de estudiantes, sostuvo que tienen razón en sus reclamos y les pidió prudencia. El Partido Socialista (PS) también se sumó a las marchas.
París, epicentro de la jornada
La movilización más numerosa partió de la plaza de la República rumbo a la plaza de la Nación. Para el recorrido se montó un operativo especial con miles de policías y gendarmes, y se cerraron diez estaciones de metro cercanas al trayecto.
En Lyon, entre los manifestantes estuvo Michele Dalon, de 76 años, extrabajadora social y militante sindical, quien explicó que la solidaridad fue el hilo conductor de toda su vida y el motivo que la llevó a sumarse a los jóvenes.
Respuesta oficial y contexto económico
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ordenó a sus ministros abordar las principales demandas estudiantiles: garantizar la sustitución de docentes ausentes, revisar la extensión de la jornada escolar —que va de 8 a 18 horas— y evaluar pausas más largas para el almuerzo.
La protesta educativa confluyó además con el rechazo de sindicatos y partidos de izquierda al plan presupuestario 2027 presentado por el gobierno, que incluye recortes en el sector público. El Ejecutivo justifica el ajuste por el elevado nivel de deuda, cercano al 120 % del PIB, y por la presión que enfrentan los bonos franceses en los mercados.


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