La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villaruel, aseguró que participará este sábado de los actos por el Día de la Bandera en Rosario. La titular del Senado confirmó su presencia en el Monumento Nacional a la Bandera y sostuvo que asistirá para conmemorar una fecha que considera significativa para todos los argentinos. Sin embargo, no fue incluida en la comitiva oficial que acompañará al presidente Javier Milei durante su visita a la ciudad.
Adrián Pavía, experto en Ceremonial y Protocolo, explicó que se hace en estos casos: «Desde el punto de vista estrictamente protocolar, es la vicepresidenta de la Nación tiene y ocupa un lugar de máxima jerarquía, luego del presidente. Cuando alguien importante viene a último momento, intentas hacerle lugar, no tenes otra opción porque protocolarmente tenes un lugar ya prestablecido»
Y continuó: «Es la gran pesadilla para los que hacemos ceremonial, se conoce como la precedencia protocolar. Una vez presente, no importa nada, hay que reacomodar todo porque la jerarquía la tiene. Sería un problema si el Presidente pidiera que la sacaran. Igualmente nadie se va a exponer a eso. Creo que ella también viene porque sabe de la autoridad y jerarquía que tiene dentro del Estado. Le tocaría al lado, en el palco estará seguramente. Es lo que corresponde, la jerarquía la tiene. Estaremos todos pendientes de la foto».
«El ceremonialista es una persona dura que trata de aplicar el ceremonial hasta en la última circunstancia. Nunca se expondría, le costaría su puesto de trabajo. En el día a día, en una cena empresarial, cuando aparecen todos los secretarios de los políticos, se arman los carteles para la ubicación de cada uno en la mesa. Los secretarios entran al salón previo antes que todos ellos, y verifican quien está sentado a la derecha e izquierda de su jefe porque quieren que la ubicación sea la correcta. Hemos tenido problemas por alguien que ha cambiado los carteles de lugar. Siempre vamos por lo más estricto» señaló.
Aplaudir a la bandera cuando se retira, entre otras curiosidades
«Es un lío, la gente hace grandes problemas con eso. Es habitual y es correcto aplaudir cuando se retira la bandera. Los presentes se ponen de pie. No hay un no que no se debe, es correcto. El tiempo es hasta que se retira. Hay dos cosas importantes que la gente tiene que saber. No se iza ni arría la bandera a la misma velocidad. El izamiento es rápido, un gran despliegue; pero el arrío es lento y con solemnidad» concluyó.


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