El arranque de la nueva era técnica de la Fórmula 1 dejó más dudas que certezas. Luego de las primeras tres carreras de la temporada, la FIA convocó a una reunión clave con equipos y fabricantes para evaluar modificaciones ante las críticas de pilotos y escuderías.
El encuentro se realizará el próximo 9 de abril y tendrá como eje central los problemas detectados en los Grandes Premios de Australia, China y Japón. Entre las principales preocupaciones aparecen la gestión de la energía, las diferencias de velocidad entre autos y situaciones de riesgo en pista.
Uno de los episodios que encendió las alarmas fue el incidente protagonizado por Oliver Bearman en Suzuka, cuando debió esquivar al monoplaza de Colapinto con una diferencia cercana a los 50 km/h. También hubo cuestionamientos en clasificación, donde pilotos como Charles Leclerc señalaron que no pueden llevar el auto al límite por las restricciones energéticas.
Frente a este escenario, se pondrán sobre la mesa seis posibles modificaciones reglamentarias:
En primer lugar, se analiza aumentar el límite de potencia recuperable mediante el sistema conocido como “superclipping”, lo que permitiría reducir maniobras riesgosas vinculadas a la recarga de energía.
Otra de las alternativas es disminuir la energía disponible por vuelta, con el objetivo de darle mayor protagonismo al motor de combustión y facilitar que los pilotos puedan exigir más el rendimiento del auto, especialmente en clasificación.
También se evalúa reducir el tope de energía recuperada por giro —actualmente en 9 MJ— para evitar que los pilotos deban levantar el pie del acelerador en exceso, una práctica que afecta tanto el espectáculo como la seguridad.
En paralelo, se estudia flexibilizar el uso de la aerodinámica activa en rectas, permitiendo que los equipos decidan cuándo utilizar estos sistemas y no depender exclusivamente de zonas habilitadas, como ocurre en la actualidad.
Otro cambio, de carácter más estructural, apunta a aumentar el caudal de combustible para reforzar la potencia del motor térmico. Sin embargo, esta medida no podría implementarse en el corto plazo por restricciones técnicas y quedaría proyectada hacia 2027.
Por último, se analiza simplificar el reglamento técnico, que hoy presenta una complejidad tal que incluso genera inconvenientes en el funcionamiento de las unidades de potencia, según admitieron los propios pilotos.
La decisión final se conocerá tras la reunión del 9 de abril, donde se definirá si estas propuestas avanzan y pueden aplicarse en el corto plazo, incluso desde el Gran Premio de Miami.
En un contexto de críticas generalizadas y preocupación por la seguridad, la categoría busca corregir rápidamente el rumbo para garantizar tanto el espectáculo como la competitividad en pista.



Seguinos