La escribana Adriana Nechevenko rompió el silencio para brindar detalles sobre las operaciones inmobiliarias y las hipotecas de Manuel Adorni y su esposa, las cuales están siendo investigadas por presunto enriquecimiento ilícito. La profesional, quien intervino en las tres transacciones cuestionadas —un departamento en Parque Chacabuco, otro en Caballito y una casa en Exaltación de la Cruz—, justificó su accionar basándose en la confianza. Aseguró que conoce al Jefe de Gabinete desde hace 25 años y que, por esa razón, no consideró necesario solicitar documentación sobre el origen de los fondos, aclarando además que no tiene la obligación legal de hacerlo.
Respecto a la compra de la casa en el country Indio Cuá, Nechevenko explicó que se financió mediante la hipoteca de un departamento propiedad de Adorni en la Avenida Asamblea. Según su relato, dos mujeres, entre ellas una policía retirada, le prestaron al funcionario 100 mil dólares con una tasa de interés del 11% anual. La escribana reveló que ella misma fue quien acercó a las partes y que no cobró comisión por el contacto, manifestando su total seguridad en que Adorni cumplirá con el pago del capital, del cual actualmente solo abona los intereses.
En cuanto a la propiedad de la calle Miró, en Caballito, la escribana desmintió que la compra se hubiera realizado en cuotas mensuales. Explicó que se trató de una hipoteca por saldo de precio con condiciones excepcionales, como una tasa de interés del cero por ciento y un plazo de un año para cancelar el total. Nechevenko atribuyó estos beneficios a la estrecha amistad entre Adorni y el hijo de una de las vendedoras, señalando que los hijos de ambos asisten al mismo colegio, lo que justifica la flexibilidad en los términos del acuerdo.
Ante las dudas planteadas sobre la veracidad de estos vínculos, especialmente luego de que las vendedoras negaran conocer al funcionario ante la prensa, la escribana defendió su postura y minimizó las contradicciones. Asimismo, atribuyó la reciente seguidilla de movimientos inmobiliarios a una necesidad de seguridad, afirmando que el funcionario y su familia buscaban mayor privacidad tras haber sufrido molestias por parte de vecinos en su residencia anterior.
Finalmente, Nechevenko confirmó que mantiene contacto frecuente con Adorni, a quien llama afectuosamente «Manu», y negó haber recibido sugerencias del funcionario sobre qué declarar. Tras presentarse en Comodoro Py para entregar documentación vinculada a las causas, la profesional evitó entregar su teléfono celular a la Justicia, alegando que se lo había olvidado en el auto. Según concluyó, su intención al hablar públicamente fue despejar «malentendidos» y asegurar que todas las operaciones fueron realizadas bajo el marco de la ley.



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