Escenario Mercenario

La Ambulancia del Deseo llega a Rosario: la conmovedora red que cumple el último sueño a pacientes terminales


La historia nació en 2007 en los Países Bajos por un guiño del destino. Kees Veldboer, un chofer de ambulancias, trasladaba a Mario, un marinero en etapa terminal, hacia un control médico que terminó demorándose. Ante la espera, el conductor le hizo una pregunta que cambiaría todo: “¿Hay algo que quiera hacer?”. El hombre no lo dudó: pidió ver el mar una última vez. Aquel deseo cumplido conmovió tanto a Veldboer que fundó La Ambulancia del Deseo.

Casi dos décadas después, esta red solidaria que ya opera en 21 países desembarca en Rosario para acompañar a quienes transitan sus últimos días.

En una entrevista con Escenario Mercenario, Juan Manuel Gálvez, enfermero rosarino y presidente de la filial argentina de la fundación, relató cómo conoció el proyecto en España en 2018 y los desafíos para traerlo al país. Tras viajar a Países Bajos en 2024 para capacitarse con los creadores de la iniciativa, logró poner en marcha la sede local.

Durante la charla, Gálvez fue muy claro sobre el estricto criterio de selección que exige la organización internacional: “El requisito es tener una enfermedad grave en estadio terminal. Es una situación incómoda, porque sabemos que hay pacientes que necesitan acompañamiento, pero no son terminales, y esos casos lamentablemente no pueden ser seleccionados”.

Para activar el protocolo, las familias deben escribir al correo electrónico fundacion.ambudeseo.arg@gmail.com. A partir de allí, se evalúa el cuadro médico para asegurar que el traslado sea seguro. “Si un paciente busca un deseo que le perjudique la salud, no lo podemos llevar a cabo. El propósito es cumplir con algo que la familia no podría hacer por sus propios medios”, explicó Gálvez.

La Ambulancia del Deseo es un proyecto 100% voluntario y gratuito. El equipo local cuenta con 25 colaboradores, entre los que hay médicos, enfermeros, psicólogos y personas ajenas al ámbito de la salud que aportan su tiempo.

La iniciativa se sostiene gracias a la solidaridad de la comunidad. De hecho, la personería jurídica se destrabó luego de que Gálvez diera una charla en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la docente Sofía Benzo se ofreciera a realizar los trámites legales. Poco después, consiguieron una ambulancia en comodato, pero tenía el motor fundido. Una vez más, la solidaridad de los rosarinos hizo lo suyo: decenas de manos se unieron para reparar el vehículo a nuevo y ponerlo en marcha.

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