Internacional

Islamabad: EE. UU. e Irán inician un diálogo crucial bajo una sombra de desconfianza


En un movimiento diplomático de alto riesgo, Estados Unidos e Irán comenzaron este fin de semana una ronda de negociaciones clave en Pakistán. El objetivo: desactivar la escalada bélica en Medio Oriente y estabilizar los mercados energéticos globales. Pese a la relevancia del evento, la desconfianza mutua ha impedido, por ahora, un encuentro cara a cara entre los principales negociadores.

El diálogo se desarrolla en una Islamabad blindada, donde se ha establecido una «zona roja» de máxima seguridad. Las piezas del tablero son:

  • JD Vance (EE. UU.): El vicepresidente estadounidense llegó con una postura de «mano extendida» pero firme, advirtiendo que Washington no aceptará tácticas de distracción.

  • Mohammad Bagher Ghalibaf (Irán): El presidente del Parlamento iraní encabeza una delegación de 70 personas, exigiendo garantías económicas y el fin de las hostilidades en el Líbano.

  • Shehbaz Sharif (Pakistán): El primer ministro pakistaní actúa como el puente necesario, manteniendo reuniones separadas con ambos equipos.

Desde Washington, el presidente Donald Trump ha puesto sus cartas sobre la mesa. Su prioridad absoluta es la reapertura estratégica del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo parcial por parte de Teherán ha disparado los precios internacionales del crudo.

Además, EE. UU. mantiene su línea roja innegociable: impedir que Irán consolide su programa de armas nucleares. A cambio, Teherán exige el desbloqueo de sus activos financieros en el exterior, vitales para su golpeada economía.

Aunque existe una tregua que ha frenado los bombardeos directos entre Israel e Irán, el terreno sigue siendo volátil:

  1. Líbano como frente activo: Israel mantiene sus operaciones militares contra Hezbollah, lo que Irán utiliza como principal moneda de cambio para cualquier acuerdo.

  2. Contactos paralelos: El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no descarta abrir su propia vía de negociación directa con el gobierno libanés para estabilizar su frontera norte.

La comunidad internacional observa con cautela. Aunque la tregua actual se mantiene, el historial de «promesas incumplidas» mencionado por Ghalibaf y la negativa a un diálogo directo inicial reflejan que el camino hacia una paz duradera sigue siendo sumamente frágil.

El tránsito de buques petroleros en el estrecho de Ormuz ha caído drásticamente en las últimas semanas, generando una presión inflacionaria que afecta a las principales economías del mundo.

QUINI