La diplomacia para frenar la guerra en Oriente Medio se encuentra en un punto crítico. El gobierno de Irán confirmó este miércoles que analiza una propuesta de paz de 15 puntos presentada por la administración de Donald Trump, aunque adelantó que su respuesta inicial «no ha sido positiva».
Según informó un alto funcionario iraní a la agencia Reuters bajo anonimato, el borrador fue entregado a las autoridades de Pakistán para su mediación. A pesar de que el análisis técnico continúa, la dirigencia iraní sostiene que el plan estadounidense no satisface sus demandas estratégicas ni compensa los daños sufridos tras semanas de ataques a su infraestructura.
La oferta de Washington busca un cierre definitivo al frente nuclear a cambio de alivio económico, pero las posturas siguen distantes:
Propuesta de Estados Unidos (15 puntos)
Desmantelamiento nuclear: Cese total y definitivo del programa atómico iraní.
Restricción de armamento: Establecimiento de límites estrictos a su arsenal de misiles.
Libre tránsito marítimo: Garantías de navegación sin restricciones en el Estrecho de Ormuz.
Incentivos diplomáticos: Alivio de las sanciones económicas actuales.
Desarrollo técnico: Cooperación internacional en proyectos de energía nuclear con fines civiles.
Contra-plan de Irán (5 condiciones)
Cese de hostilidades: Fin inmediato de lo que califican como «agresiones y asesinatos» contra sus líderes y territorio.
Garantías de seguridad: Creación de un mecanismo robusto que impida a EE. UU. e Israel reanudar operaciones militares.
Reparaciones económicas: Compensación financiera por la destrucción de su infraestructura tras las semanas de ataques.
Tregua regional: Un alto al fuego que abarque todos los frentes, incluyendo a sus aliados de la «resistencia» (como Hezbollah).
Control territorial: Reconocimiento internacional de su soberanía total sobre el Estrecho de Ormuz.
«El fin de la guerra ocurrirá cuando Irán lo decida, no cuando Trump lo imagine», sentenció la cadena estatal Press TV, reflejando la postura de línea dura que impera en Teherán.
El rechazo inicial complica la labor de Rafael Mariano Grossi, director del OIEA, quien advirtió desde Islamabad que Irán ya posee 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%.
«Ningún país sin armas nucleares enriquece a este nivel», subrayó Grossi, calificando la pureza del material como de «nivel casi militar» y urgiendo a una dilución inmediata como gesto de buena voluntad.
Mientras el Pentágono ordena el despliegue de 1,000 tropas adicionales de la 82.ª División Aerotronportada, el presidente Trump enfrenta un panorama doméstico adverso. Según encuestas de AP-NORC:
El 59% de los estadounidenses considera «excesiva» la intervención militar en Irán.
El 45% declara estar «extremadamente preocupado» por los precios de la gasolina, que han alcanzado máximos históricos debido a la inestabilidad en el Golfo.
Pese a la retórica hostil, los mediadores liderados por el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, mantienen la esperanza de que las reuniones de alto nivel previstas para este fin de semana logren abrir un canal de diálogo directo que evite una escalada regional total.



Seguinos