Información General

Investigan la muerte de un médico residente y una posible red de uso indebido de anestesia


La muerte de un residente del Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia generó fuerte conmoción en el ámbito médico porteño y derivó en una investigación que ahora también alcanza al Hospital Italiano de Buenos Aires.

Según trascendió de distintas fuentes, el hombre, identificado con las iniciales H.S., fue encontrado muerto en su casa y habría fallecido a raíz de una sobredosis de propofol y fentanilo, dos drogas de uso hospitalario habitual en procedimientos anestésicos.

Qué son los fármacos involucrados

El propofol y el remifentanilo/fentanilo son medicamentos intravenosos utilizados en distintas prácticas médicas, especialmente en el área de anestesiología. Se emplean, por ejemplo, en endoscopías, colonoscopías, punciones, bloqueos y también en intervenciones de mayor complejidad.

Su administración se realiza a través de una bomba de infusión, que regula de manera precisa la cantidad de droga suministrada al paciente según factores como edad, peso, altura y el nivel de sedación o anestesia requerido. En procedimientos menores, el paciente puede mantener la respiración espontánea, pero incluso en esos casos el monitoreo es fundamental.

El riesgo de apnea

Uno de los principales riesgos asociados al uso de estos fármacos es la depresión respiratoria, que en casos de sobredosis puede derivar en apnea, es decir, una interrupción o disminución severa de la respiración.

Frente a ese cuadro, se debe actuar de inmediato con ventilación asistida, maniobra que en la práctica médica suele conocerse como “ambucear”, en referencia al uso del dispositivo manual ambú, una bolsa con válvula y mascarilla que permite insuflar aire u oxígeno al paciente.

La pista que llevó al Hospital Italiano

Fuentes del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron el fallecimiento del joven, cuyo caso comenzó rápidamente a circular en ámbitos hospitalarios y grupos de profesionales.

Sin embargo, la muerte de H.S. no solo encendió alarmas por las circunstancias en las que ocurrió, sino también por un hallazgo posterior: a partir de la trazabilidad de los fármacos y de los elementos encontrados en su domicilio, se habría determinado que parte del material pertenecía al Hospital Italiano de Buenos Aires.

A partir de ese dato, la atención se concentró en un médico del área de Anestesiología, identificado con las iniciales H.B., quien, según versiones recogidas en el ambiente médico, ocupaba un rol de peso dentro del servicio.

Renuncia y sumario interno

De acuerdo con testimonios de médicos consultados de manera reservada, cuando se detectó que los medicamentos hallados en poder de H.S. provenían del Hospital Italiano, el anestesiólogo mencionado habría presentado su renuncia.

Además, siempre según esas versiones, se habría iniciado un sumario interno para esclarecer lo ocurrido y determinar cómo esos insumos salieron del circuito hospitalario. Hasta el momento, el Hospital Italiano no se había pronunciado públicamente sobre el caso.

Las sospechas que rodean la causa

El hallazgo de sustancias anestésicas fuera del ámbito hospitalario abrió una línea de investigación especialmente delicada: cómo se obtenían, con qué controles circulaban y para qué fines eran utilizadas. En ese marco, comenzaron a surgir dos hipótesis que circulan entre profesionales del sector y que forman parte de las versiones informales que rodean el expediente.

La primera apunta a una supuesta venta de “experiencias controladas”, en las que se administraban determinadas dosis de anestésicos para inducir un estado de relajación profunda. Según esa versión, también habría una persona encargada de supervisar a quienes participaban y de intervenir en caso de una complicación respiratoria.

La segunda hipótesis habla de encuentros privados de índole sexual, en los que también se habrían utilizado estas sustancias con fines recreativos. Incluso, según relatan algunos médicos, habría existido un grupo de WhatsApp utilizado para organizar esas reuniones.

Una investigación sensible

Por el momento, gran parte de la información que rodea el caso se mueve entre versiones reservadas, comentarios dentro del ambiente médico y datos que todavía no fueron confirmados oficialmente por las instituciones involucradas.

Lo que sí quedó claro es que la muerte del residente abrió una causa de enorme sensibilidad, no solo por el fallecimiento en sí, sino también por las serias dudas sobre el control y circulación de medicamentos de uso anestésico, cuya manipulación fuera de los protocolos médicos puede resultar letal.