Un nuevo ataque de un perro de raza pitbull en Rosario ha vuelto a encender las alarmas sobre la convivencia con animales de gran porte. El hecho ocurrió ayer por la tarde en San Cayetano al 1400, donde una niña de 6 años, identificada como Kimberly Abigail A., resultó con heridas de consideración mientras jugaba en la casa de una vecina.
Si bien la menor fue trasladada de urgencia al Hospital de Niños Zona Norte y la dueña del animal quedó demorada, el foco de la noticia se desplazó hacia el crudo análisis de la veterinaria Diana Bonifacio. En declaraciones a Escenario Mercenario, la ex directora del IMUSA (Instituto Municipal de Salud Animal) no ahorró críticas hacia el sistema de control actual y el comportamiento de los criadores.
Bonifacio fue tajante al desmitificar la idea de que estos animales pueden ser tratados como mascotas falderas. «Hoy crían a esos perros como si fuesen caniches toy e incluso los hacen dormir en la cama. Después, ¿quién lo ordena?», cuestionó la profesional, subrayando que la fisionomía del animal —específicamente la potencia de su músculo masetero— lo convierte en una herramienta de daño letal.
«No hay sentido común ni control sobre la tenencia. A mí me interesa el tamaño de la cabeza, la potencia de la mandíbula y su actitud», explicó Bonifacio, recordando que la ordenanza vigente desde 2009 no se aplica con rigor.
Para la especialista, la solución no es el abandono, sino una política de Estado que desaliente la adquisición y reproducción de estas razas. Según sus datos, desde 2015 se han discontinuado los controles de microchips y las campañas de castración masiva que ayudaban a mitigar la agresividad.
Los puntos clave de la advertencia de Bonifacio:
Señales ignoradas: «El perro siempre da indicios. Los propietarios se equivocan cuando dicen que ‘no va a hacer nada'».
Irresponsabilidad estatal y privada: Solo 1 de cada 10 dueños reconoce la peligrosidad real de su mascota.
Riesgo infantil: La experta fue contundente: «Yo no dejaría que un hijo mío vaya a jugar a una casa donde hay un perro de gran porte».
Manejo de crisis: Criticó el método de asfixia usado para separar al perro en este ataque, calificándolo de «locura», y recomendó el uso de objetos largos en la comisura de la boca para forzar la apertura de la mandíbula.
Mientras la niña continúa su recuperación, la causa ha sido caratulada preventivamente como lesiones por mordedura de can. El animal quedó a disposición de la Brigada Ecológica.



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