La presentación de Niños sicarios y otras historias del negocio narco, de Germán De los Santos, con Hernán Lascano, está prevista para este viernes 9 de octubre a las 20.30, en el tercer piso del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, en el Auditorio Angélica Gorodischer, como parte de la Feria Internacional del Libro de Rosario.
El periodista visitó el estudio de Radiofónica para conversar con el equipo de Escenario Mercenario, turno tarde, sobre una investigación que busca profundizar en las tramas detrás del negocio criminal.
La obra reconstruye, entre otros episodios, los asesinatos que conmocionaron a Rosario en marzo de 2024, cuando cuatro trabajadores fueron atacados en distintos hechos y se conoció la participación de menores de edad.
De los Santos explicó que una parte de la investigación surgió de su trabajo en las cárceles, donde comenzó a escuchar relatos que le permitieron acercarse a otra dimensión del fenómeno narco.
“En el trabajo en las cárceles empecé a escuchar con mucha naturalidad: me contaban cómo mataban gente. Se rompen todos los mitos. Quedás encerrado con los presos, que están totalmente al pedo, y te cuentan todo. Ahí empecé a ver una historia para contar: esta historia de dos pibes de 14 y 15 años que matan al colectivero y al empleado de la estación de servicio”, relató.
El periodista también se refirió a la manera en que algunos jóvenes construyen su identidad alrededor de la violencia y de los símbolos asociados al narcotráfico.
“Los pibes encuentran su identidad en la violencia, en la idealización del tema narco, con el auto y la pistola en la cintura”, sostuvo. Y agregó: “Cito esa famosa frase de ‘prefiero vivir como un rey y no toda la vida como un buey’. En esa lógica viven”.
El detrás de escena de una investigación sobre el narco
La reconstrucción de estas historias también implicó encuentros con personas vinculadas al mundo criminal. De los Santos contó que llegó a reunirse con menores involucrados en hechos violentos y que esas experiencias estuvieron atravesadas por el temor.
“ Uno tiene resguardo, pero igual sentís miedo. Yo tenía relación con un sicario que criaba caniches: el asesino es un tipo terrible que tiene una vida”, contó.
A la hora de seleccionar los relatos que forman parte del libro, el periodista explicó que buscó representar distintas dimensiones del fenómeno sin caer en una descripción innecesariamente cruda. “No tenés que hacerlo tétrico porque el lector tiene que poder leerlo”, señaló.
También remarcó que la violencia no puede analizarse únicamente a partir de quienes ejecutan los crímenes, sino que es necesario observar las condiciones y los intereses que sostienen esas estructuras.
En ese sentido, describió un cambio en la dinámica del negocio narco: “Antes el problema eran las balas, ahora es la guita, la época de Mario Segovia, que andaba en Rolls Royce”.
El impacto personal de escribir Niños sicarios
“El sacudón que me dio el libro, lo sufrí. Ahí me volví diabético. Se convierte en una tortura porque, encima, tenés que trabajar de otra cosa para vivir”, expresó.
Pese a las dificultades, se mostró conforme con el resultado de su trabajo. “Soy autocrítico, pero quedé conforme”, afirmó.
Sobre el recorrido editorial de la obra, destacó la respuesta de los lectores: “El libro circuló muchísimo. Acá en Rosario fue el más vendido varios meses. También fue el más robado, ese es mi orgullo”.
También se refirió a la relación profesional con Hernán Lascano, quien lo acompañará en la presentación: “Aunque somos competencia, trabajamos juntos y hoy él me presenta”.
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