Escenario Mercenario

Germán de los Santos en RADIOFÓNICA: «En Rosario los pibes matan para tener una posición de referente»


La crisis de seguridad en Rosario alcanzó su punto más crítico en marzo de 2024. No fue una guerra entre bandas por territorio, sino una serie de ataques contra trabajadores inocentes —taxistas, un colectivero y un playero— diseñados con un solo fin: infundir terror. Detrás de estos crímenes aparece una figura alarmante: la del menor de edad reclutado como gatillero.

Este fenómeno es el eje de Niños sicarios y otras historias del negocio narco, la nueva investigación de Germán de los Santos. En diálogo con Escenario Mercenario, el autor describió estos eventos como un hito inédito en la historia argentina, marcados por una violencia «sin sentido».

Una de las conclusiones más inquietantes de De los Santos es que el motor de estos crímenes no es exclusivamente económico. «En marzo de 2024, a estos pibes les dieron 200.000 pesos, pero no mataban por plata, sino por pertenecer a un lugar que te da referencia en el barrio a través del miedo«, explicó el periodista.

El perfil del atacante ha cambiado. Ya no se trata necesariamente de un «profesional» del crimen. Muchos son adolescentes que asisten a la escuela y provienen de familias con estructuras mínimas, pero que encuentran en la violencia una forma de obtener estatus. «En tres segundos pegó tres tiros. Uno piensa que es un sicario profesional, pero no lo es; los expertos dicen que solo hace falta tener decisión», señaló sobre el asesinato del playero.

De los Santos describió una estructura que funcionó como una «cooperativa formada por narcos» que utilizó a jóvenes como mano de obra barata y descartable para cometer los crímenes de marzo de 2024. Actualmente, reveló que existen grupos de WhatsApp donde los menores se postulan voluntariamente para cometer su primer asesinato.

Sin embargo, el negocio tiene dos caras:

  1. La violencia barrial: Protagonizada por bandas como Los Monos, que utilizan el terror para sostener esquemas de extorsión y venta minorista.

  2. El narcotráfico internacional: «Empresarios» que mueven droga al extranjero sin disparar un solo tiro, lavando millones en un sistema financiero paralelo que florece en Rosario.

El libro también pone la lupa sobre el entorno económico de la ciudad. Con 32 puertos en 80 kilómetros y el 80% de las exportaciones de granos del país, Rosario ha desarrollado un sistema financiero paralelo gigante. «Ahí fue a parar la guita del narcotráfico a través de fideicomisos y torres», denunció el autor.

Su trabajo periodístico no elude la complicidad judicial. De los Santos recordó el caso del juez Bailaque, procesado por sus vínculos con el contador del capo narco Esteban Alvarado. «El juez vendía tiempo; no movía un expediente a cambio de una montaña de plata», sentenció.

Finalmente, el periodista conectó la realidad de Rosario con un fenómeno global de deshumanización. Mencionó casos de ataques planificados en escuelas (como el de San Cristóbal) donde jóvenes, influenciados por comunidades virtuales que reivindican crímenes reales, buscan «matar por matar».

«Este libro me hizo mal físicamente», confesó De los Santos sobre el proceso de escritura que le llevó un año de inmersión en cárceles y barrios conflictivos. Su obra queda como un testimonio necesario para entender una ciudad que, pese a tener una baja en la tasa de homicidios respecto a años anteriores, sigue lidiando con una estructura criminal que se nutre de la vulnerabilidad de los más jóvenes.

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