Economía

«Ganas de cagarlos a patadas»: el exabrupto de Caputo contra los economistas que exigen devaluación


El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, desembarcó este miércoles en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) con un discurso cargado de datos, definiciones políticas y una fuerte defensa de su programa económico. En un clima de sintonía con el sector empresarial, el funcionario lanzó un anuncio esperado por la región: el traspaso de la ruta nacional A012 al gobierno de Santa Fe para su mantenimiento y gestión.

Caputo inició su alocución diferenciando su gestión de los gobiernos anteriores, asegurando que el objetivo es «cambiar la historia económica» del país. «Estamos en un momento de muchas encuestas y relatos que no se condicen con los datos», afirmó, tras lo cual presentó un informe donde destacó que 12 de los 16 sectores económicos ya muestran signos de recuperación.

El ministro enfatizó que el ordenamiento fiscal se logró sin recurrir a medidas de confiscación:

«Lo que parecía imposible se hizo posible y generó la atención del mundo, y se hizo sin ninguna trampa: sin Plan Bonex, sin corralito y respetando la propiedad privada».

Uno de los puntos más sensibles de su discurso fue la situación de los ingresos. Caputo citó datos del SIPA para asegurar que el salario real del sector privado registrado se encuentra hoy cuatro puntos por encima de los niveles de noviembre de 2023. Además, sostuvo que el consumo privado y las exportaciones agrícolas están alcanzando niveles récord, rechazando la idea de una recesión generalizada y persistente.

Pese a las expectativas de los socios de la BCR, el ministro descartó una baja inmediata de los derechos de exportación, aunque reafirmó que el objetivo final es llevarlas a cero.

«Me encantaría bajarlas mañana, pero en el cortísimo plazo generaría déficit fiscal. Y si hay déficit, el mercado va a pensar que Argentina volvió a las andadas y volvería la emisión y la inestabilidad», explicó.

El momento de mayor impacto y el más celebrado por el auditorio ocurrió cuando el ministro lanzó una dura embestida contra sus colegas de profesión. Caputo fue tajante al pedir que el país abandone la idea de que la competitividad depende de la manipulación del tipo de cambio. «Tenemos que terminar de comernos el cuento de que para ser competitivos hay que devaluar», sentenció, calificando de «patéticos» a los economistas que sostienen esa postura, lo que despertó los únicos aplausos cerrados de la jornada.

En contraposición a la devaluación, el funcionario explicó que el plan oficial para ganar mercados internacionales se basa exclusivamente en la mejora de la productividad y la reducción de la carga tributaria. Según su visión, el Gobierno apuesta a una baja de impuestos nacionales y confía en que las provincias sigan el mismo camino con Ingresos Brutos una vez que la recaudación se estabilice. En ese sentido, también instó a ejercer presión para reducir las tasas municipales, que a menudo actúan como un lastre para sectores productivos.

Finalmente, Caputo vinculó la sostenibilidad de esta reforma fiscal con el desempeño de la actividad económica. El ministro sostuvo que no existen atajos para aliviar el bolsillo de los contribuyentes, sino que el proceso debe ser natural y progresivo: «La forma más fácil de hacerlo es creciendo». Con esta frase, reafirmó su tesis de que cualquier aumento en la recaudación derivado del crecimiento se traducirá directamente en una baja de impuestos para el sector privado.