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Francia arde: saqueos, incendios y cientos de detenidos en la jornada de protesta contra el costo de vida


El Ministerio del Interior de Francia informó este sábado que 272 personas fueron detenidas en todo el país durante las protestas contra el aumento del costo de vida. Según datos todavía provisorios, hubo incidentes graves en Marsella y Lyon, aunque los disturbios también alcanzaron a París, Nantes y otras ciudades.

Las autoridades advirtieron un incremento de los hechos violentos, que incluyeron ataques contra las fuerzas de seguridad, saqueos o intentos de saqueo de comercios y daños en edificios públicos. De acuerdo con el Gobierno, estas acciones fueron protagonizadas por grupos de varios cientos de personas vestidas de negro y vinculadas a la extrema izquierda.

En París, la Policía utilizó gases lacrimógenos en la plaza de la República, donde cientos de personas se habían concentrado horas antes del comienzo de la marcha. Mientras tanto, en los Campos Elíseos, los comercios tapiaron sus vidrieras para evitar destrozos.

Quiénes se movilizaron y qué dijo la política

La jornada reunió a agrupaciones estudiantiles y a antiguos referentes de los “chalecos amarillos”, el movimiento que encabezó una ola de protestas en Francia entre 2018 y 2019. Si bien los sindicatos no convocaron, algunos de ellos, como la Confederación General del Trabajo (CGT), manifestaron su respaldo a los reclamos.

Los partidos de izquierda también mostraron simpatía por la movilización, en particular La Francia Insumisa, liderada por Jean-Luc Mélenchon. Bally Bagayoko, una de las figuras más visibles de esa fuerza y alcalde de Saint-Denis, sostuvo en declaraciones a la radio France Info que la protesta apunta a “la convergencia de luchas, de los indignados y de las generaciones”. El dirigente, que en las últimas semanas impulsó las marchas de estudiantes secundarios por mejores condiciones educativas, aseguró además que la jornada será “el punto de partida de una dinámica más importante”.

El trasfondo electoral no es menor: Mélenchon volverá a ser candidato en las elecciones presidenciales de la próxima primavera y, según las encuestas, podría llegar a la segunda vuelta, donde la favorita es Marine Le Pen. La líder de la derecha acusó a los “alborotadores” de empañar las protestas y afirmó que “saqueos, pillajes, agresiones a la policía” volvieron a manchar las manifestaciones del 17 de octubre. Para Le Pen, los reclamos de los manifestantes fueron “secuestrados por la extrema izquierda”.

Un operativo de 10.000 efectivos y ataques a una radio

Para contener la situación, el Gobierno desplegó a 10.000 policías y gendarmes, de los cuales 5.000 fueron destinados a París. La Prefectura prohibió las concentraciones en torno al Palacio del Elíseo, la residencia del primer ministro en Matignon, las dos cámaras del Parlamento, los Campos Elíseos y las estaciones de tren, aunque autorizó una marcha desde las 14 entre la plaza de la República y la plaza de Clichy.

Los agentes realizaron cientos de controles preventivos, sobre todo cerca de las estaciones ferroviarias, y disolvieron dos concentraciones en la capital. Una, de carácter sindical, reunió a unas 100 personas en los alrededores de la estación del Norte; la otra estaba integrada por estudiantes secundarios que avanzaban por la calle de Rennes hacia la estación de Montparnasse. Además, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ordenó a los prefectos desalojar de forma sistemática los “equipamientos o ejes estructurantes” que fueran bloqueados.

Uno de los episodios más tensos ocurrió frente a la sede de la emisora Europe 1, donde un centenar de manifestantes encapuchados intentó bloquear el acceso al estacionamiento, arrojó objetos contra el edificio y rompió vidrios. Una veintena de personas fue detenida. La radio pertenece al empresario Vincent Bolloré, conocido por su cercanía con la extrema derecha. La Prefectura de Policía aseguró que las acciones violentas organizadas “han sido un fracaso” y que la rapidez del operativo permitió “ser reactivos, dispersar y detener”.

Incendios y la “toma” de un municipio en Marsella

En Marsella, la segunda ciudad más poblada del país, una concentración de varios cientos de personas en el centro derivó en incendios de contenedores y de otros elementos del mobiliario urbano. Una comisaría de la policía municipal sufrió la rotura de sus vidrios y recibió en su interior el lanzamiento de artefactos de humo.

Un grupo de encapuchados también irrumpió brevemente en el edificio municipal: derribó una puerta protegida con vallas, varias personas ingresaron y una de ellas pintó en una pared el símbolo anarquista de la “A” antes de que llegara la policía. “Estamos tomando la Bastilla”, gritó uno de los participantes, en alusión al asalto a la fortaleza en 1789, uno de los hechos fundacionales de la Revolución francesa.

Lyon, Rennes, Lille y Ruan

En Lyon, la tercera ciudad más grande de Francia, hubo concentraciones en la refinería de Feyzin, ubicada junto a una autopista a varios kilómetros al sur, y en distintos puntos urbanos. La policía dispersó algunas al considerar que buscaban cortar la circulación. En una plaza céntrica, manifestantes incendiaron una oficina de turismo, mientras grupos de jóvenes encapuchados lanzaban proyectiles y fuegos artificiales contra los efectivos, que respondieron con gases lacrimógenos, granadas de dispersión y un camión hidrante.

También hubo bloqueos en las avenidas de circunvalación de Rennes y en calles de Lille, donde se esperaba una marcha de estudiantes secundarios y universitarios que, en movilizaciones anteriores, contaron con el apoyo de docentes, padres y organizaciones sociales. En Ruan, en tanto, un incendio calificado como “intencional” dañó durante la madrugada del sábado la fachada de un edificio universitario, y la Prefectura abrió una investigación para determinar su origen.

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