Internacional

Empresas chinas usan IA para analizar movimientos del Ejército de EEUU


En medio de la guerra en Irán, un nuevo frente de preocupación surge para Estados Unidos: empresas privadas chinas comenzaron a comercializar información de inteligencia sobre los movimientos de sus fuerzas militares, utilizando herramientas basadas en inteligencia artificial y datos de acceso abierto.

Según investigaciones detectadas en redes sociales, en las últimas semanas se multiplicaron publicaciones que detallaban equipamiento en bases estadounidenses, desplazamientos de portaaviones y análisis sobre operaciones aéreas. Detrás de ese contenido aparece un mercado en expansión, impulsado por compañías chinas —algunas con vínculos con el Ejército Popular de Liberación— que ofrecen este tipo de información con fines comerciales.

Aunque Beijing intenta mantener distancia oficial del conflicto, algunas firmas crecieron en los últimos años con el respaldo de inversiones estatales orientadas al desarrollo de inteligencia artificial aplicada a la defensa. El fenómeno genera preocupación entre funcionarios y expertos estadounidenses, quienes advierten sobre el riesgo que implica la expansión de estas capacidades, más allá de que existan dudas sobre su precisión o uso real en el campo de batalla.

El modelo de negocio se basa en el procesamiento de datos de código abierto, como imágenes satelitales, rastreos de vuelos y movimientos marítimos. Sin embargo, el avance de la inteligencia artificial permite potenciar ese análisis y reconstruir patrones de actividad militar con mayor detalle, lo que dificulta ocultar operaciones estratégicas.

Entre las compañías señaladas aparece MizarVision, con sede en Hangzhou, que asegura poder rastrear despliegues militares en Medio Oriente y analizar movimientos de aeronaves y sistemas de defensa. La firma difundió informes sobre operaciones estadounidenses previas a la denominada “Operación Furia Épica”, incluyendo el seguimiento de portaaviones y bases aéreas en la región.

Otra empresa mencionada es Jing’an Technology, que incluso afirmó haber registrado comunicaciones entre bombarderos estadounidenses durante ataques iniciales, aunque luego eliminó parte de ese contenido.

Pese a estas afirmaciones, especialistas y exanalistas de inteligencia de Estados Unidos se muestran escépticos sobre el alcance real de estas herramientas, especialmente en lo que respecta a la interceptación de comunicaciones sensibles. Sin embargo, coinciden en que el crecimiento de este tipo de tecnologías refleja una intención más amplia de China de fortalecer su capacidad de análisis estratégico.

El desarrollo de este ecosistema tecnológico también responde a la estrategia de integración civil-militar impulsada por el gobierno chino, que busca aprovechar los avances del sector privado para fines de defensa. En ese marco, se han destinado fuertes inversiones para potenciar empresas dedicadas a la inteligencia basada en datos.

Mientras tanto, legisladores estadounidenses advierten que este fenómeno podría convertirse en una amenaza concreta, al permitir que actores privados generen inteligencia en tiempo real sobre movimientos militares. A su vez, analistas señalan que estas compañías también ofrecen a China una vía indirecta para intervenir en conflictos sin asumir un rol oficial.

En este contexto, el avance de estas plataformas plantea nuevos desafíos en el escenario internacional, donde la tecnología y la información se consolidan como herramientas clave en medio de conflictos geopolíticos cada vez más complejos.