Una investigación realizada por especialistas de University College of London, University of Calgary y otras instituciones analizó a 13.626 estadounidenses y demostró que aquellos que habían declarado consumir chocolate amargo presentaban menos posibilidades de presentar síntomas de depresión.
Para llegar a esta conclusión, compararon los hábitos de consumo de chocolate de los participantes con sus respuestas sobre salud mental. A partir de ese análisis, observaron que quienes elegían las variedades más amargas presentaban menos síntomas depresivos que aquellos que optaban por versiones con leche, hasta de un 70% menos. En cambio, no encontraron una asociación significativa en el caso del chocolate no amargo.
Si bien el estudio no permitió establecer una relación directa, los expertos plantearon que esta vinculación podría explicarse por algunas particularidades del chocolate amargo. Entre ellas, destacaron la presencia de compuestos antioxidantes, las diferencias en su composición respecto de las versiones más azucaradas y el impacto que algunos de sus componentes podrían tener sobre el estado de ánimo.



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