Escenario Mercenario

Día Mundial del Alzheimer: por qué prevenir y consultar a tiempo hace la diferencia


En el marco del Mes Mundial del Alzheimer, ALMA Rosario impulsa la campaña «Estamos a tiempo», centrada en la prevención, la detección temprana y el acompañamiento.   Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca generar conciencia sobre una enfermedad que afecta a millones de personas y que también tiene un fuerte impacto en sus familias y cuidadores.

Es por esto que el equipo de Escenario Mercenario se puso comunicación con Cecilia Molaro, Médica neuróloga y voluntaria de ALMA, para hablar sobre esta fecha y su importancia a la hora de concientizar: «Es una asociación sin fines de lucro que hace más de 30 años que está en Rosario. Se fundó a partir de familiares que, buscando ayuda sobre lo que significa atravesar esta enfermedad en la familia, se juntaron y empezaron a coordinar para tener grupos de apoyo psicológico».

Y continuó: «Tenemos actividades gratuitas, un taller de estimulación cognitiva preventiva para familiares. Las tareas de cuidado es muy estresante, y esta enfermedad, que es progresiva, va generando que la persona que la sufre, necesite cada vez más asistencia. Hay que aprender a cuidar. Desde ALMA ofrecemos distintas alternativas y herramientas para ese cuidador».

Este año, la Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer y Alteraciones Semejantes de Rosario (ALMA Rosario) eligió como eje la frase «Estamos a tiempo» para destacar una evidencia cada vez más respaldada por la investigación: es posible reducir o retrasar parte del riesgo de desarrollar Alzheimer.

Cecilia respondió qué es la enfermedad de Alzheimer: «Es una enfermedad del cerebro neurodegenerativa que ocurre a través de un proceso lento y silencioso durante muchos años donde hay proteínas alteradas en el cerebro que empiezan a generar mal funcionamiento en las neuronas. Lo que genera muerte neuronal progresiva y lenta. Luego de 15 o 20 años de este proceso, empieza a manifestarse clínicamente con los síntomas cognitivos como por ejemplo, con la pérdida de memoria».

«También se puede iniciar con cambios de conducta, depresión, apatía, episodios de desorientación en tiempo y espacio, o trastornos del lenguaje. También la dificultad para realizar las actividades cotidianas» concluyó.

En julio de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que hasta el 45% del riesgo de demencia podría prevenirse o retrasarse mediante factores modificables. Entre ellos se cuentan la actividad física, no fumar, evitar el consumo nocivo de alcohol, controlar la presión arterial, el colesterol y la diabetes, cuidar la audición, mantener vínculos sociales y reducir la exposición a la contaminación del aire.


«Estamos a tiempo porque hay cosas concretas que podemos hacer para cuidar nuestra salud cerebral. La prevención no empieza cuando aparece un problema de memoria: empieza mucho antes, con nuestros hábitos, nuestros controles y también con la información», explicó Macarena Blanchard, presidenta de ALMA Rosario.


Prevenir es posible

La edad es el principal factor conocido para la demencia, pero por sí sola no determina que una persona vaya a desarrollar la enfermedad. También hay factores genéticos, aunque las formas familiares de Alzheimer causadas directamente por mutaciones genéticas representan el 1% o menos de los casos. Tener antecedentes familiares puede aumentar el riesgo, pero no significa necesariamente que se vaya a desarrollar Alzheimer.

Por eso, hablar de prevención implica incorporar hábitos y controles de salud a lo largo de la vida: actividad física, alimentación saludable, controles de presión arterial, colesterol y glucemia, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, mantener una vida social y cognitivamente activa, atender la pérdida auditiva y prevenir traumatismos de cráneo.

¿Cuándo consultar?

La prevención también incluye reconocer cambios que pueden requerir una evaluación profesional. Algunas señales que justifican una consulta son los olvidos que interfieren con la vida cotidiana, las dificultades persistentes para encontrar palabras, los problemas para orientarse en tiempo y espacio o para realizar tareas conocidas, y los cambios importantes en la conducta.

Tener alguno de estos síntomas no significa necesariamente tener Alzheimer: existen diferentes causas que pueden producir alteraciones cognitivas y deben ser evaluadas por profesionales de la salud. La detección temprana permite saber qué está ocurriendo y, cuando corresponde, acceder antes a un diagnóstico, tratamiento y planificación de los cuidados.

«Una consulta temprana permite que la persona y su familia tengan más información para tomar decisiones. No se trata solamente de llegar antes a un diagnóstico, sino de poder entender qué está pasando y organizar mejor lo que viene», señaló Blanchard.

Una realidad que también atraviesa a las familias

El Alzheimer no afecta solo a quien recibe el diagnóstico. A medida que la enfermedad avanza, familiares y allegados pueden asumir tareas de cuidado y acompañamiento que impactan en su vida cotidiana.

La OMS estima que alrededor del 70% de las horas de cuidado de personas con demencia las realizan mujeres, y que una parte significativa del impacto económico de la enfermedad se vincula con el cuidado no remunerado de familiares y amigos.

En la Argentina, en 2026 el Ministerio de Salud de la Nación aprobó el Plan Nacional de Alzheimer y Trastornos Relacionados, que incluye entre sus objetivos fortalecer la prevención, la detección temprana y la atención de las personas con demencia y sus familias. En este contexto, ALMA Rosario trabaja durante todo el año con familiares y cuidadores de personas con Alzheimer y otras demencias, a través de capacitaciones, charlas, talleres de memoria y grupos de apoyo.

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