Un avión de combate de Estados Unidos fue derribado en territorio iraní en el marco del conflicto que ambos países mantienen desde hace un mes. La información fue confirmada por fuentes estadounidenses a la cadena CNN, en línea con lo difundido previamente por medios estatales de Irán.
Tras el incidente, Washington desplegó un operativo de búsqueda y rescate para localizar a los dos pilotos de la aeronave, identificada como un F-15E. Con el correr de las horas, se confirmó que uno de ellos fue rescatado con vida por fuerzas estadounidenses y se encuentra recibiendo atención médica. Sin embargo, el otro tripulante continúa desaparecido.
En paralelo, desde Irán se lanzó una controvertida convocatoria pública: autoridades y actores locales ofrecieron grandes recompensas para quienes capturen al piloto restante, “vivo o muerto”. Mientras que Estados Unidos continúa con la intensa búsqueda en territorio iraní para dar con el piloto.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt indicó que el presidente Donald Trump fue informado de la situación, aunque no brindó mayores detalles sobre el operativo ni sobre la identidad de los tripulantes.
Se trata de la primera vez que Irán logra derribar una aeronave estadounidense desde el inicio de las hostilidades, lo que marca un punto de inflexión en el conflicto.
Según fuentes de inteligencia de EE.UU., gran parte del poder militar iraní permanece operativo. Se estima que al menos la mitad de sus lanzadores de misiles siguen intactos y que el país aún dispone de miles de drones de ataque. Esto se explica, en parte, por la extensa red de instalaciones subterráneas que Irán desarrolló durante décadas, donde oculta armamento en túneles y cuevas de difícil acceso.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que el avión fue alcanzado por sistemas avanzados de defensa aérea y que pertenecía a una unidad con base en el Reino Unido. Imágenes difundidas por medios iraníes muestran restos de la aeronave, incluyendo fragmentos con insignias de la Fuerza Aérea estadounidense.
El episodio suma un nuevo capítulo de alta tensión en la región, con un escenario que sigue siendo incierto y en constante evolución.



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