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De procesado por fraude en Central a funcionario clave en el Ministerio de Justicia


El Ministerio de Justicia de la Nación formalizó esta semana la designación de Gonzalo Miguel Estévez al frente de la Subsecretaría de Asuntos Registrales. El nombramiento, bajo la órbita del ministro Juan Bautista Mahiques, generó repercusiones inmediatas debido a los antecedentes penales del funcionario vinculados a su gestión en el ámbito deportivo.

La Subsecretaría de Asuntos Registrales es una dependencia clave: se encarga de supervisar y regular los registros públicos de todo el país. Estévez llega a este puesto tras la reestructuración del Ministerio que siguió al alejamiento de Mariano Cúneo Libarona.

El nombre de Estévez está ligado a una de las etapas más convulsas de Rosario Central. Como mano derecha de Pablo Scarabino, ocupó la secretaría del club entre 2003 y 2007, periodo que terminó con la institución intervenida por la Justicia debido a una crisis financiera y administrativa.

En 2013, la Cámara de Apelación en lo Penal confirmó su procesamiento por «estafa y administración fraudulenta». Según el expediente 1652/08, la Justicia detectó maniobras ilegales en la toma de deudas a través de una mutual (Alcara Li Fusi), que fueron consideradas irregulares por los magistrados intervinientes.

La gestión de Estévez en Rosario Central estuvo marcada por un fuerte nivel de conflictividad política. Uno de los episodios más recordados fue el profundo quiebre institucional que encabezó contra el entonces presidente, Pablo Scarabino. La interna llegó a un punto crítico de tal magnitud que el propio titular de la institución se vio físicamente impedido de ingresar a la sede social de la calle Mitre, en un hecho inédito para la historia del club.

En el plano judicial, el nuevo funcionario nacional también mantuvo una postura confrontativa. Durante el proceso de convocatoria de acreedores, Estévez protagonizó una recordada conferencia de prensa en la que desafió públicamente a la magistrada Liliana Giorgetti. En aquel entonces, manifestó abiertamente que no acataría las resoluciones de la jueza, una postura que aceleró la posterior intervención judicial de la entidad en 2007.

Su paso por la dirigencia auriazul quedó envuelto en sospechas sobre el uso de fuerza de choque. En los comicios de 2006, donde logró su reelección, la oposición denunció una participación activa y determinante de la barra brava en el proceso electoral. Estas acusaciones de vínculos con los sectores violentos del club se sumaron a las posteriores investigaciones por malversación de fondos que terminaron en su procesamiento.

Años después de su salida del club, en una entrevista radial, Estévez ensayó una suerte de autocrítica al admitir: «No estaba preparado para tener el cargo que tuve». Sin embargo, defendió su honestidad personal, asegurando que siempre caminó «tranquilo por Rosario» y que nunca abandonó la ciudad pese a las críticas y los procesos judiciales.

QUINI