Comerciantes de zonas cercanas a los estadios de Rosario expusieron su preocupación por el impacto económico que generó el decreto municipal que prohíbe la venta de alcohol los días de partido, vigente desde enero. El planteo se realizó durante una reunión de la comisión de Control, Convivencia y Seguridad Ciudadana del Concejo.
Titulares de pequeños y medianos comercios de barrio Arroyito y barrio Parque señalaron que la medida, que impide vender bebidas alcohólicas en un radio de 800 metros alrededor del Estadio Gigante de Arroyito y del Estadio Marcelo Bielsa, afecta directamente su actividad cada vez que se disputan partidos de fútbol o se realizan eventos masivos.
Según explicaron, una parte importante de sus ingresos depende de las jornadas en las que juegan Rosario Central y Newell’s Old Boys, además de otros espectáculos como recitales o encuentros de la Copa Argentina. En algunos casos, aseguraron que las ventas llegaron a caer hasta un 80 por ciento desde que comenzó a aplicarse la normativa.
Los comerciantes también cuestionaron no haber sido convocados para discutir la medida antes de su implementación y señalaron que existe un trato desigual entre distintos rubros. Según indicaron, mientras kioscos y almacenes reciben controles estrictos, los bares de la zona continúan vendiendo alcohol durante los eventos.
Además, sostuvieron que la prohibición, que rige durante las cuatro horas previas a los partidos, resulta excesiva y no reduce el consumo. De acuerdo con su experiencia, muchas personas optan por llevar bebidas desde sus casas, por lo que la restricción termina afectando principalmente a los pequeños comercios.
“El día de partido representa cerca del 80 por ciento de la venta que los comerciantes esperan con tantas ansias”, explicó Marcos Di Filippo, titular de la Cámara de Kiosqueros de Rosario. “Son apenas dos fechas al mes, tanto en la cancha de Newell’s como en la de Central, que les permiten tener una venta considerable para afrontar los gastos mensuales”, agregó.
El referente del sector sostuvo además que la medida no solo impacta en la venta de bebidas alcohólicas, sino también en otros productos que suelen comprarse en esos días. “No es solo la cerveza. También se pierde la posibilidad de que un padre compre una gaseosa, un alfajor o una golosina para su hijo”, señaló.
Durante el encuentro, los comerciantes propusieron reducir el alcance del decreto y limitar la prohibición a un período más breve, por ejemplo desde una hora antes del inicio del partido y hasta una hora después.
Sobre los controles, Di Filippo también puso en duda la eficacia de la medida. “En el último partido en la cancha de Newell’s hubo incidentes y la mayoría de las personas involucradas estaban alcoholizadas, pero no precisamente por comprar en un kiosco o en un almacén”, remarcó.
Ante el planteo del sector, el concejal Fabricio Fiatti se comprometió a analizar posibles modificaciones a la normativa junto a funcionarios de la Secretaría de Control del municipio.


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