El Gobierno nacional introdujo cambios en la regulación de los combustibles con el objetivo de reducir el impacto de la suba del precio internacional del petróleo en los surtidores.
La medida apunta a modificar la composición de las naftas, permitiendo a las petroleras aumentar la proporción de biocombustibles en la mezcla, en particular bioetanol. De esta manera, se busca atenuar el efecto que tiene el valor del crudo en el precio final que pagan los consumidores.
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En términos técnicos, la decisión permite mayor flexibilidad dentro de los márgenes vigentes para la mezcla de combustibles. Esto implica que las refinadoras podrán incrementar el uso de componentes de origen local, como los biocombustibles, cuyo costo no está atado directamente a la cotización internacional del petróleo.
El cambio se da en un contexto de aumento del barril de petróleo a nivel internacional, que ya comenzó a presionar sobre los precios internos. En las últimas semanas, los combustibles registraron incrementos y se mantienen bajo seguimiento por su impacto en la inflación mensual y su traslado a otros precios de la economía doméstica.
Según lo dispuesto, las refinadoras podrán ajustar la mezcla dentro de los márgenes establecidos, lo que permitiría reducir costos sin trasladar completamente la suba internacional al surtidor. La decisión se suma a otras medidas recientes, como la aplicación parcial de impuestos a los combustibles, que también buscan evitar aumentos bruscos en los precios.
En este escenario, el Gobierno intenta sostener un esquema de actualización gradual, mientras el mercado sigue de cerca la evolución del precio del crudo y su impacto en la economía local.



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