Economía

Colapso en la industria textil: cerraron 3.000 empresas y se perdieron casi 30.000 empleos en dos años


La industria textil argentina atraviesa uno de los escenarios más complejos de su historia reciente, sin señales de tregua en el corto plazo. Según el último informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), el sector sufrió una sangría de 28.924 puestos de trabajo registrados entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025. Esta cifra representa una caída del 13% en la plantilla laboral total, evidenciando un proceso de descapitalización humana que afecta a toda la cadena de valor.

Este ajuste estructural no solo se manifestó en la reducción de personal, sino también en la desaparición de unidades productivas. Durante el último bienio, cerraron sus puertas 2.924 empresas, afectando tanto a talleres de confección como a eslabones comerciales. Los rubros más castigados por la recesión fueron los de ropa interior y medias, con un desplome del 21% en su dotación de personal, seguidos de cerca por la indumentaria de trabajo, que registró una baja del 18,5%.

El arranque de 2026 no ha traído el alivio esperado. Los datos correspondientes al primer bimestre confirman que el sector acumula dos años consecutivos de retroceso, con ventas que cayeron un 8,4% interanual entre enero y febrero. Actualmente, el 63% de las firmas consultadas reporta una facturación en baja, y 8 de cada 10 empresarios señalan la falta de demanda como su preocupación principal, lo que mantiene la actividad productiva en un estado de parálisis casi total.

Las empresas se encuentran hoy atrapadas en un «efecto pinza» financiero: por un lado, el 50% de las firmas declara niveles de stock excesivos —el valor más alto en un año y medio— y, por el otro, la recesión impide trasladar los aumentos de costos a los precios finales. Esta imposibilidad de ajuste ha llevado a que la mitad de las compañías no pudiera aplicar ningún incremento en sus valores de venta, mientras que otro 43% solo logró trasladar menos de la mitad de sus subas de costos.

Finalmente, el informe advierte sobre un agotamiento crítico en la cadena de pagos. El estrés financiero ya alcanza al 80% de las compañías del sector, mientras que el grupo de empresas que lograba mantenerse al día con sus obligaciones se redujo drásticamente del 40% al 21% en solo dos meses. Ante este panorama, las medidas de ajuste se han endurecido: los despidos directos ya representan el 21% de las acciones adoptadas, y una cuarta parte de las vacantes que se generan por renuncias quedan sin cubrir, reflejando expectativas para el resto de 2026 que el sector califica mayoritariamente como «malas o muy malas».