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Christa Pike recibió el alta tras sobrevivir a dos inyecciones letales en Tennessee


Christa Pike, la condenada a muerte que el 30 de septiembre sobrevivió a dos dosis de pentobarbital durante su ejecución en Tennessee, Estados Unidos, recibió el alta hospitalaria. Fue trasladada de regreso al Centro de Rehabilitación Deborah K. Johnson, la prisión donde cumple condena desde hace más de 30 años.

Conocé el caso desde sus inicios: Christa Pike, la única mujer condenada a muerte en 200 años, sobrevivió a la inyección letal y está hospitalizada

Cómo está hoy

Pike, de 50 años, pasó varios días inconsciente e intubada después del intento fallido; los médicos llegaron a contemplar la posibilidad de muerte cerebral. Recuperó la conciencia el 6 de octubre y, según su defensa, dos días después ya podía caminar.

Sus abogados, Stephen Ferrell, Luke Ihnen, Randy Spivey y Kelly Gleason, advirtieron que podría sufrir secuelas cognitivas y psicológicas duraderas. Aclararon, además, que pese al alta sigue bajo atención médica dentro del penal.

Pike fue condenada en 1996 por el asesinato de su compañera Colleen Slemmer, a quien golpeó y apuñaló en 1995, cuando ambas tenían 18 años.

Por qué no murió

Todavía no hay una causa oficial confirmada, pero los especialistas apuntan a una misma hipótesis: el pentobarbital no llegó en cantidad suficiente a la sangre.

El anestesiólogo Joel Zivot, asesor de la defensa, sostiene que la droga quedó atrapada bajo la piel de los brazos en lugar de ingresar a las venas. Paul Allen, anestesiólogo de la Universidad de Tennessee, coincide: lo más probable es que la aguja haya atravesado la vena o no se haya ubicado bien dentro de ella. Ese fenómeno, conocido como “infiltración”, hace que el fármaco se disperse en el tejido del brazo y no circule por el cuerpo. Según Allen, eso explicaría por qué Pike se veía somnolienta e incluso roncaba durante el procedimiento, sin alcanzar una dosis letal.

A eso se suma un factor propio de su salud: Pike padece trombocitosis, un trastorno de la coagulación que, según su defensa, pudo formar coágulos en las zonas de punción. El personal necesitó al menos siete agujas para colocar las vías, y los abogados presentes relataron que se la escuchaba llorar, gemir y respirar con dificultad. La defensa también afirma que el pentobarbital estaba “degradado”, un punto que el Departamento Correccional de Tennessee no respondió.

No es un caso aislado

Según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, más de un tercio de las ejecuciones realizadas en Estados Unidos en 2022 fueron fallidas o “altamente problemáticas”. En mayo de este año, el mismo estado tuvo que posponer la ejecución de Tony Carruthers porque no lograron encontrarle una vena apta.

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