La defensa de Christa Pike presentó el 1 de octubre un documento ante la Corte de Apelaciones del Sexto Circuito, un tribunal federal de Estados Unidos, en el que reconstruye el intento fallido de ejecución por inyección letal ocurrido el 30 de septiembre en la prisión Riverbend, en Tennessee. Según el escrito, el procedimiento se extendió más de dos horas y estuvo marcado por múltiples problemas para colocar las vías intravenosas.
El equipo de ejecución utilizó numerosas agujas para intentar acceder a las venas. Otros expedientes del caso precisan que se emplearon al menos siete en el brazo izquierdo, y que una de ellas se retiró doblada en un ángulo de 90 grados.
De acuerdo con la defensa, las venas cedieron y el pentobarbital, el fármaco que se usa en la inyección letal, no llegó a la sangre, sino que se filtró en el tejido que la rodea. Aun así, el equipo preparó y aplicó una segunda dosis completa.
El Departamento de Correcciones de Tennessee no dio explicaciones y solo indicó que cumplió el protocolo aprobado por la Fiscalía General. En cambio, el anestesiólogo Joel Zivot, asesor de la defensa, sostuvo que cualquiera de las dos dosis habría sido mortal si el fármaco hubiera circulado correctamente, y que las ampollas y quemaduras en los brazos de Pike coinciden con venas reventadas. Los abogados agregaron que la mujer tiene trombocitosis, un trastorno que eleva la cantidad de plaquetas en la sangre y que podría haber formado coágulos que bloquearan el paso de la droga.
Tras el episodio, el gobernador Bill Lee suspendió las ejecuciones previstas para lo que resta de 2026 en el estado y ordenó una revisión externa para determinar qué falló. El caso recuerda a otro similar ocurrido en Tennessee en 2022.
El caso, en contexto
Pike, de 50 años, fue condenada a muerte en 1996 por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en Knoxville en 1995, cuando ella tenía 18. Era la única mujer en el corredor de la muerte de Tennessee y habría sido la primera ejecutada en ese estado en más de 200 años.
Horas antes del procedimiento, el Sexto Circuito había frenado la ejecución para analizar planteos de la defensa sobre su historia personal en la infancia, pero la Corte Suprema revocó esa decisión por 6 votos a 3 y habilitó que siguiera adelante. Hoy, Pike permanece hospitalizada, intubada y sin recuperar la consciencia.


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