Rosario Central fue derrotado por 2 a 0 en Mendoza y la imagen que devolvió el espejo no fue la esperada. Sin Ángel Di María que ni siquiera ingresó desde el banco el equipo perdió fluidez y contundencia frente a Independiente Rivadavia, un rival directo que lo superó con autoridad y le hizo sentir el golpe.
El equipo de Jorge Almirón intentó sostener su idea de juego con posesión y asociaciones, pero careció de profundidad. Aun cuando dominó la pelota en varios tramos, no logró traducir ese control en situaciones claras, mientras que los errores propios terminaron siendo determinantes. En ese contexto, la ausencia del futbolista más determinante del plantel dejó al descubierto una dependencia que se hizo evidente en el desarrollo del partido.
En el arranque, Central insinuó buenas intenciones con una jugada colectiva que pudo abrir el marcador, pero no concretó. Poco después, un error defensivo derivó en el primer gol del conjunto mendocino, que golpeó en el momento menos esperado. Ese impacto anímico fue clave: el Canalla no logró recomponerse del todo y volvió a fallar en defensa, lo que terminó en el segundo tanto rival, prácticamente decisivo antes del descanso.
La apuesta de reconfigurar el equipo con Pol Fernández en el rol creativo dejó algunos indicios, pero no alcanzó. La comparación fue inevitable: sin Di María, Central perdió desequilibrio, claridad y peso ofensivo. Incluso cuando intentó reaccionar, el equipo se fue diluyendo entre imprecisiones y falta de profundidad.
Del otro lado, Independiente Rivadavia también rotó pensando en compromisos internacionales, pero respondió con solidez y eficacia. Con actitud de líder, supo aprovechar cada error rival y dejó una imagen contundente, contrastando con un Central que se mostró vulnerable.
La derrota deja una advertencia de cara a lo que viene. Con los playoffs del torneo local en el horizonte y el inicio de la Copa Libertadores, Central deberá encontrar variantes que le permitan sostener su rendimiento más allá de su figura principal. Porque esta vez, al verse sin su estrella, el reflejo no fue el que esperaba.





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