Una denuncia presentada por la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) desencadenó un operativo de la Policía Federal Argentina (PFA) orientado a identificar a un presunto autor de amenazas. Según fuentes oficiales, el sospechoso había sido puesto bajo la lupa de la Justicia por intimidaciones dirigidas a una sinagoga de la ciudad de Rosario.
La medida fue impulsada por el Ministerio Público Fiscal (MPF) como resultado de una investigación sobre un correo electrónico con contenido amenazante. Durante el procedimiento, los efectivos secuestraron diversos dispositivos electrónicos pertenecientes a un joven de 24 años, considerado el presunto responsable del mensaje.
El muchacho habría apuntado contra la organización judía con foco en un templo ubicado en el centro rosarino. En el correo aseguraba haber colocado un artefacto explosivo en el lugar, lo que generó una reacción inmediata de las autoridades.
La fiscal Federica Tiscornia Noël solicitó la intervención de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA para rastrear el origen del mensaje. Las pesquisas revelaron que el remitente se identificaba como integrante del grupo 764, una organización nihilista con vínculos a sectas satánicas y al movimiento neonazi, que opera principalmente a través de plataformas digitales como Discord, Roblox y Telegram.
El primer correo atribuido al detenido fue enviado al sitio web de la DAIA. En él, el autor afirmaba haber emplazado un explosivo en la Sinagoga Kehila, situada en Paraguay al 1100, frente a la comisaría 2ª de la Policía de Santa Fe. El mensaje incluía además amenazas de transmitir la explosión en vivo a través de páginas de Facebook y Discord, y advertía que cualquier sobreviviente sería ejecutado.
El caso fue tomado inicialmente por el Departamento Federal de Investigaciones (DFI). Posteriormente, las tareas de inteligencia se apoyaron en herramientas OSINT —sigla en inglés para inteligencia de fuentes abiertas— y el rastreo de señales de dispositivos, lo que permitió ubicar al remitente en Rosario.
El allanamiento concluyó con el secuestro de una computadora portátil, dos teléfonos celulares y otros elementos electrónicos. El joven fue notificado de la causa penal en su contra, y la evidencia quedó a disposición de la Justicia federal en el marco de la investigación por intimidación pública.


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