El proceso de identificación de posibles hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar (1976-1983) enfrenta un nuevo y grave obstáculo. Integrantes de la Red Internacional de Abuelas de Plaza de Mayo denunciaron ante la agencia EFE que el Gobierno nacional interrumpió el envío de kits de ADN a los consulados argentinos, una herramienta fundamental para quienes dudan de su identidad y viven en el extranjero.
Desde la Red Europea por el Derecho a la Identidad, la psicóloga Lila Parrondo señaló que la gestión actual justifica la medida bajo el argumento de que no se puede garantizar la custodia de la muestra para que mantenga validez legal.
Sin embargo, Parrondo rechazó tajantemente esta explicación: “Llevamos desde el 2005 mandando muestras y nunca hubo problemas; siempre llegaron bien y tuvieron validez”, afirmó, destacando que el sistema funcionó de manera ininterrumpida y eficaz durante casi dos décadas.
Esta política, que había sido relanzada con fuerza en 2021, permitía que cualquier persona con dudas sobre su origen se acercara a una sede consular para recibir asesoramiento y realizarse la extracción de sangre allí mismo. El material era trasladado a Argentina mediante la valija diplomática para ser analizado por el Banco Nacional de Datos Genéticos.
Con la suspensión de estos envíos, se presentan dos consecuencias críticas:
Barrera económica: Quienes no pueden costear un viaje a Buenos Aires quedan, de facto, excluidos de su derecho a la identidad.
Desarticulación institucional: Referentes en Roma, como Jorge Ithurburu, aseguran que desde la asunción de Javier Milei se cortó el diálogo con los consulados y se ha debilitado la estructura de la CONADI (Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad).
La falta de respuestas oficiales agrava la incertidumbre. Ante las consultas de la prensa, los portavoces del Ministerio de Relaciones Exteriores evitaron realizar declaraciones o brindar explicaciones técnicas sobre el motivo por el cual se decidió interrumpir este servicio de asistencia consular.
Por ahora, la búsqueda de los cerca de 300 nietos que aún faltan encontrar enfrenta un escenario de parálisis para aquellos que se encuentran lejos de las fronteras argentinas.



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